Profesión: Desplazado
Por:Raúl Lombana Hernández
Publicado en el diario El Tiempo, el 24 de junio de 2008
Desde hace décadas el tema de los desplazados viene siendo debatido en el país. Desde entonces, las cifras que presentan ACNUR y CODHES contrastan con las que maneja el gobierno nacional a través de Acción Social. Lo paradójico de las cifras dadas a conocer a la opinión pública por parte de estas organizaciones internacionales, es que, claramente, subestiman los avances de la política de seguridad democrática.
La violencia generada por los grupos armados ilegales al interior de nuestro país ha sido la causa principal del desplazamiento forzado en Colombia. Éstos han sido los culpables de que muchos colombianos en las zonas rurales, principalmente, hubiesen abandonado sus escasas pertenencias para huir de la persecución a que fueron sometidos por estas estructuras armadas.
En el pasado, antes de que el gobierno nacional implementara la política de seguridad democrática, la lucha por el control territorial que mantenían los grupos ilegales motivó a que núcleos familiares huyeran de estas zonas de conflicto. Ante la ausencia del estado, en esas zonas apartadas de nuestra geografía nacional, la presencia de grupos ilegales se hizo notoria. Los enfrentamientos por hacerse a estas regiones con el propósito de convertirlas en sus fortines y dedicarlas al cultivo de coca incrementó el desplazamiento de los campesinos de esas regiones, los cuales eran obligados a sembrar coca y a pertenecer a estos grupos armados so pena de asesinarlos. No se puede ocultar que el control territorial en vastas zonas del país por parte de los grupos armados ilegales era evidente. Esto era posible por la falta de presencia militar y de policía. Departamentos como Bolívar, en el cual más del 32% de sus municipios carecían de presencia policial -especialmente en su parte sur- hizo que todas estas poblaciones fueran atacadas sin compasión motivando el desplazamiento forzado hacia otros municipios o centros urbanos.
La convivencia obligada, para los que no podían desplazarse hacia otras zonas, con estos grupos ilegales, los convertía en objetivo militar del otro bando. Poblaciones enteras eran consideradas pertenecientes a una u otra estructura por el simple hecho de permanecer en ese territorio. De ahí que, hoy día podemos ver como las fosas comunes que se han localizado en varias regiones del país demuestran como la población civil fue considerada combatiente por los del bando contrario.
Hoy, ante los avances en materia de seguridad, los cuales se ven reflejados en los bajos índices de incursiones a poblaciones, masacres, etc., no es coherente ni lógico suponer que el fenómeno de desplazamiento se esté incrementando. Después de 6 años del ejercicio de autoridad en esas zonas apartadas de los grandes centros urbanos no se explica cómo se pueden manejar cifras de desplazamiento superiores a las que se tenían en el pasado.
Por ratos, el problema del desplazamiento en Colombia es usado para fustigar a las autoridades. No se entiende de otra manera la actitud de estas organizaciones internacionales.
Ahora, si se analizan las cifras de desmovilizados de los grupos de auto defensas ilegales como también las de los miembros de los grupos guerrilleros, no se explica cómo el problema puede estar acrecentándose. Es decir, si los grupos paramilitares del pasado han sido desmontados en casi su totalidad, además, la disminución de los miembros de los grupos guerrilleros -que en muchos casos llega hasta el 50%- no se puede justificar el incremento en el número de desplazados del informe presentado.
Insisto, si dentro de las causas principales del desplazamiento están los grupos al margen de la ley, y éstos han sido reducidos en un alto porcentaje, no se explica, el porqué se pueda hablar de que el fenómeno de desarraigo se esté incrementando. Si se analiza el comportamiento de la zona sur del departamento de Bolívar -otrora zona roja-, por ejemplo, se ve como la presencia de la seguridad democrática ha permitido el resurgir de esa región.
El colombiano del común no entiende por qué si parte del territorio nacional ha sido recuperado por la fuerza pública, y los grupos ilegales han perdido el control de esos territorios; entonces, por qué no se ha dado el retorno de los desplazados a estas regiones.
Pareciera que los beneficios otorgados a estas personas por parte del estado fueran los impedimentos que los motivan a no regresar a sus zonas de orígenes. No se entiende de otra manera que si el estado ha recuperado el control del territorio y estos desarraigados pueden volver a sus tierras: ¿por qué no lo hacen?
Cuando se ve el desarrollo económico que se está dando en esas regiones a través de proyectos agroindustriales. Además, de la presencia del estado a través de obras de infraestructura, casos como la zona de la Mojana, no se entiende que aún se insista en que en otras regiones hayan desplazados de esta área.
Si sólo se le cree a las cifras dadas, desde Londres, por la ACNUR sobre el crecimiento del número de desplazados y desconocemos la realidad nacional, definitivamente se asume una posición política mezquina con el actual gobierno.
Al igual que muchos colombianos viven como refugiados en otros países sin acreditar tal condición, los desplazados en Colombia no son, necesariamente, todos los que dicen ser que lo son.
Por todo lo anterior, parece que en Colombia se hubiese creado una nueva profesión: La de desplazado. Titulo otorgado por la universidad de la vida.
Por último, traigo una frase que nos permite resumir la reflexión anterior. Es de Alexis Carrel: “El sentido moral es de gran importancia. Cuando desaparece de una nación, toda la estructura social va hacia el derrumbe”.
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